martes, 12 de junio de 2012

EL DECRETO

En la bendita ciudad de Concordia, Provincia de Entre Ríos, Republica Argentina, a los nueve días del mes de julio del año dos mil doce, terminadas las conversaciones y los acuerdos, el Congreso de Ministros del Reino de Dios de la Costa del Río Uruguay habiendo acordado sobre el sagrado objeto de la independencia de los pueblos, naciones y lenguas que lo forman, de toda dominación del reino de la oscuridad.

Es colectivo, constante y decidido el clamor y la decisión de las regiones enteras por su emancipación solemne del poder despótico de los principados y potestades, de los gobernadores y señores del reino de la oscuridad.

Los representantes, nos hemos consagrado a tan delicado asunto con toda la profundidad de nuestros talentos, la santidad de nuestras intenciones, y el interés que demanda la sanción del destino profético nuestro , la de los pueblos representados y la de toda la descendencia.

A su término fueron preguntados si querían que las regiones de esta Unión fuesen libres e independiente de los principados y potestades, de los gobernadores y señores del reino de la oscuridad.

Aclamaron primero, llenos de la fervorosa unción del Espíritu Santo, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime voto por la independencia de las regiones representadas, fijando en su virtud la determinación siguiente:

“Nos los representantes de las Regiones Unidas en la Red de Ministros del Reino de la Costa del Río Uruguay y Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Señor Jesucristo que preside al universo, en el nombre y por la autoridad del Señor de señores y Rey de reyes , provocando al cielo, y notificando a las naciones y hombres todos del globo la justicia, que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable del Congreso de Ministros del Reino de Dios de la Costa del Rio Uruguay romper los violentos vínculos que las ligaban a los los principados y potestades, de los gobernadores y señores del reino de la oscuridad.

Haciendo uso de los derechos de que fueron conferidos por el Señor Jesucristo con su muerte y resurrección y el establecimiento del Nuevo Pacto en su Sangre, nos investimos del alto carácter de una región libre e independiente de los principados y potestades, de los gobernadores y señores del reino de la oscuridad, sus sucesores y su capital, declarando la ilegalidad de todas sus acciones.

Quedando en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias.

Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, ofreciendo la sangre del sacrificio superior de Cristo como toda garantía y sello a tal acuerdo.

Comuníquese a quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a los reinos, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración"

Pastor David Rafael Blanco

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